(1859-1938)
Tenía una formación matemática. Sus primeros escritos están dentro de la línea psicologista, de la cual se aparta en la obra Investigaciones Lógicas del año 1900. Ahí se plantea que los entes matemáticos y las reglas lógicas no son contenidos mentales, y plantea que la conciencia está formada sólo por actos dirigidos hacia objetos que la trascienden, sean reales, imaginarios o ideales. Un número por ejemplo es tan objetivo como una silla.
Posteriormente, en un trabajo llamado La Filosofía como Ciencia Estricta, Husserl pretende hacer una filosofía tan rigurosa y sistemática como una teoría matemática. Plantea una diferenciación entre las ciencias particulares que son explicativas y la filosofía que debe ser una ciencia descriptiva.
Considera que para llegar a la verdad en sentido estricto hay que atenerse a los hechos, a los puros fenómenos. Cuando la ciencia intenta explicar, trasciende esos hechos en busca de una realidad fundamental, de la cual no hay ninguna evidencia. Eso es entonces lo que la filosofía no debe hacer. La consigna de Husserl es volver a las cosas mismas, y las cosas mismas son los fenómenos, lo dado en tanto dado, lo que se muestra ante la conciencia.
No se trata, si embargo, de limitarse a la experiencia tal como la entendía el empirismo, es decir como un conjunto de datos sensibles. Husserl dice que en el fenómeno, se nos muestra también su esencia. Por ejemplo, cuando vemos una mesa, no vemos una mancha de color, sino que vemos una mesa de cierto color. Además la cara visible de un objeto apunta hacia aquellas caras que no son visibles, las implica.
Husserl dice que la filosofía no se interesa por los hechos particulares sino que busca la esencia de esos hechos. Para eso además de hacer epojé dejando de lado todo supuesto científico y cultural acerca de los objetos, debe hacer una reducción eidética, debe dejar de lado los aspectos contingentes del fenómeno para que quede al descubierto su esencia, eliminando lo que no es esencial. Esto se logra con el método de las variaciones libres, que consiste en modificar imaginariamente las características del fenómeno hasta encontrar alguna que de ser modificada haría que el fenómeno deje de ser lo que es. Por ejemplo, si tengo una superficie coloreada, puedo imaginar su color más claro o más oscuro, más o menos brillante, y sigue siendo un color, pero si imaginariamente le quito la extensión, el color desaparece, entonces la extensión es una cualidad esencial del color.
Para que la filosofía sea ciencia estricta debe también poner entre paréntesis el supuesto propio de la actitud natural del hombre, es decir de la actitud no filosófica, que es el supuesto de la existencia del mundo. A esto Husserl lo llama reducción trascendental. Pone entre paréntesis el supuesto de la existencia del mundo, lo cual quiere decir que al filósofo le es indiferente si el mundo existe o no. El residuo de esta reducción, lo único que podemos considerar existente, es la conciencia. Todo fenómeno existe para la conciencia, que es el medio de acceso universal a todos los objetos.
La esencia de la conciencia es la intencionalidad. Este concepto lo toma Husserl de Brentano, quien distingue los fenómenos psíquicos al definirlos como aquellos actos de la conciencia que siempre tienen un objeto propio, objeto que es irreal o intencional. De esta forma, al acto de recordar le corresponde lo recordado, al acto de percibir le corresponde lo percibido, etc. La conciencia es entonces un fluir de actos que apuntan a objetos que la trascienden.
A cada acto le corresponde un objeto y a esto Husserl lo llama correlación noética- noemática (noesis significa pensamiento en sentido amplio, o sea todo acto de conciencia, y noema significa lo pensado, es decir el objeto de ese acto).
El noema objeto del acto, es entendido por Husserl como un sentido, esto significa que trasciende la conciencia pero existe para ella. No podemos decir que exista algún objeto independientemente del acto que lo intenciona.
Husserl desarrolla el ejemplo de un acto de percepción. Este acto siempre se aplica a alguna sensación. Las sensaciones son inmanentes en la conciencia. Husserl las llama la materia (hyle) del acto. La conciencia interpreta estas sensaciones a través del acto de percepción, y de esta manera las sensaciones se convierten en el soporte de un sentido que trasciende a la conciencia. Por ejemplo, veo una mancha marrón y la interpreto, al percibirla, como una mesa. La mancha marrón y el acto de percibirla son inmanentes a la conciencia, están adentro mío, pero la mesa no, la mesa es un sentido. Cuando yo percibo una mesa siempre se me presenta una cara o escorzo, pero esa cara posee un horizonte al principio indeterminado que se va llenando de contenido a medida que avanza la percepción. Una cara remite a las otras que todavía no percibimos. A esto Husserl lo llama esquema implicativo. Lo que acabamos de ver corresponde a la fenomenología estática, que analiza los actos de la conciencia sin considerar su desarrollo histórico en el individuo. El tema del tiempo y la historia del yo lo va a analizar Husserl en la fenomenología genética .
El conocimiento del otro o empatía (intersubjetividad): El mundo no existe sólo para mí sino para todas las conciencias. Husserl se plantea cómo podemos tener acceso a la conciencia del otro. El problema está en que yo no puedo vivir las vivencias de los demás, es decir sus actos y sensaciones, porque si lo hiciera pasarían a ser mis vivencias y ya no serian las vivencias del otro. Dos conciencias no pueden unirse, y esta constatación puede llevarnos al solipsismo, a que sólo existo yo: parece que no hubiera en el mundo más conciencia que la mía. Husserl va a establecer el mecanismo por el cual la conciencia del otro es constituida en mi propia conciencia.
Lo primero que hace es poner entre paréntesis toda suposición acerca de la existencia del otro, igual que lo había hecho con la existencia del mundo. De esta manera queda como residuo lo que él llama esfera primordial, donde encontramos al yo con sus vivencias, y aparece un concepto nuevo que es el de cuerpo propio o soma.
Husserl indica que entre los fenómenos que se dan ante mi conciencia muchos tienen carácter de cuerpos físicos, por ejemplo una mesa, una silla, pero hay uno que se presenta con características especiales, y ese es mi propio cuerpo. Mi cuerpo también es producto de una interpretación aplicada en este caso a sensaciones visuales y táctiles y sensaciones cenestésicas, que son sensaciones de movimiento. Este cuerpo, a diferencia de los cuerpos físicos, no puede ser observado por mí en todas sus caras, yo no puedo dar vueltas alrededor de mi cuerpo como lo haría alrededor de una mesa. Además, todo es lejano o cercano en relación con este cuerpo, que es el punto cero, el centro de toda orientación espacial.
Este cuerpo es el lugar de mi yo quiero y mi yo puedo, porque es el único cuerpo que manejo a voluntad. Soma significa entonces un cuerpo físico animado por una conciencia. Cuando yo observo a otra persona lo que percibo es su cuerpo y este cuerpo del otro tampoco se me presenta como cuerpo físico. Cuando lo veo se produce una especie de parificación, puesta en un par, por la cual transfiero el sentido de mi propio cuerpo al cuerpo del otro. El cuerpo del otro se me presenta como si fuera el mío y por lo tanto como estando animado también por una conciencia.
Para que yo pueda confirmar este sentido que asigno al otro y que hace que en su cuerpo esté implicada su conciencia, igual que en un objeto están implicadas sus otras caras, para que esta implicación se viera confirmada debería poder acceder a la conciencia del otro. Como eso no es posible, me proyecto en ese lugar, me pongo en el lugar del otro y si el otro se comporta como yo lo haría si estuviera en ese cuerpo, se ve confirmado este sentido que yo le asigné de ser una persona como yo. A esa proyección en el lugar del otro la llamamos empatía.
El mundo vivido: Una vez que Husserl establece la existencia de otras conciencias además de la mía, el mundo pasa a ser correlato de todas las conciencias, es decir adquiere carácter intersubjetivo. Por ejemplo, Husserl va a plantear que las otras caras de un objeto que yo no estoy observando, ahora están ahí porque existe la posibilidad de que haya otro que las esté contemplando. A la reconstrucción que la fenomenología hace del mundo, entendido ahora como lo que existe para las conciencias que lo viven y que le asignan su sentido, Husserl la llama “mundo vivido”.
Al ser el mundo algo que no tiene existencia autónoma, sino un conjunto completo de sentidos constituidos por las conciencias de los hombres, sentidos que abarcan lo físico, lo social y lo cultural, el mundo pasa a tener una historia y varía de una cultura a otra. Esto sin embargo no lleva a Husserl a caer en el relativismo, porque considera que los distintos mundos culturales tienen una estructura común que la filosofía occidental y la ciencia se ocuparon de revelar, y la garantía de esa racionalidad del mundo la pone en una especie de ideal o idea regulativa kantiana a la que llama Dios.
BIBLIOGRAFÍA
Husserl, Ideas I
Husserl, Meditaciones cartesianas
Carpio, Principios de filosofía
TebanuS
June 11th, 2006 at 11:39 pm e
Me interesa tener el archivo del libro Meditaciones cartesianas. Gracias