(1844-1900)
Su pensamiento abarca tres etapas:
1)Primera etapa: Se caracteriza por su romanticismo y está influenciada por Schopenhauer, un filosofo pesimista que consideraba que la realidad está caracterizada por la voluntad de vivir, voluntad de permanencia en el ser y de acrecentamiento. La voluntad de vivir es considerada por Schopenhauer como dolor, porque nunca puede satisfacerse, pues su satisfacción implicaría la anulación del deseo, es decir de la propia vida. Bajo la influencia de Schopenhauer y de la música de Wagner, del cual era amigo, Nietzsche escribe El Origen de la Tragedia desde el punto de vista de la música romántica. En esta obra considera que el pensamiento griego arcaico había alcanzado a comprender la naturaleza misma de la realidad, pensándola en la forma de dos fuerzas antagónicas que son lo apolíneo y lo dionisiaco.
Apolíneo: del Dios Apolo, dios del sol, de la belleza, de la proporción, de la armonía, del arte, de la música y de las formas nítidas, claras.
Dionisiaco: Corresponde al dios Dionisio, que es el dios de la embriaguez, de la desmesura, de los límites borrosos, dios sin forma definida, dios de la vida y de la muerte.
La tragedia griega comprende que toda forma nítida surge de un fondo caótico al cual está condenada a retornar.
Lo apolíneo siempre es absorbido por lo dionisiaco. Todo lo bello tiene que morir. Pero después en Grecia se pierde de vista lo dionisiaco y esto genera la decadencia del pensamiento griego. Decadencia representada por la figura de Sócrates. Sócrates considera que las formas de las cosas no pueden perecer y las ubica en otro mundo separado del mundo sensible y cambiante, habla de valores eternos: la justicia, la belleza, el bien.
Esta etapa de su pensamiento termina cuando se pelea con Wagner y se va a Italia.
2) Empieza una etapa que se puede llamar antropológica o positivista, durante la cual se acerca a la ciencia. En esta etapa ve en la ciencia un progresivo alejamiento con respecto a la religión, una condición previa necesaria para que el hombre vuelva a ser el centro del mundo. En esta etapa sufre la influencia de la teoría de la evolución de Darwin, aunque él la interpreta a su manera, considerando que la evolución consiste en una tendencia de la vida a superarse a sí misma. Ya en esta etapa plantea que el hombre no está libre de cambios y que es un paso intermedio en un proceso por el cual debe ser superado.
3) Etapa positiva que queda plasmada en la obra Así Habló Zaratustra y que gira alrededor de una serie de temas que son, entre otros, la oposición último hombre-superhombre, el tema de la voluntad de poder, la transmutación de los valores y el eterno retorno.
A la figura de Zaratustra, Nietsche la toma de la religión persa. Zaratustra fue el legendario creador de esa religión que consideraba la realidad en términos morales, con un dios del bien y un dios del mal, y el mundo era pensado en ella como un resultado de su lucha. El hombre también aparecía involucrado en esa lucha, viéndose arrastrado por esas fuerzas contrarias. Precisamente, para Nietzsche, el error de la filosofía ha sido elevar la moral a un nivel ontológico, y si Zaratustra fue el primero en hacer esto, él debe ser el encargado de deshacerlo. Por eso lo pone como personaje principal de la obra.
La obra empieza cuando Zaratustra, después de haberse retirado a la montaña a meditar por varios años, decide retornar al mundo de los hombres para traerles un regalo, la buena nueva de que Dios ha muerto. Esto no debe entenderse como un mero ateismo, sino que Nietzsche considera que la muerte de Dios, es decir de los valores tradicionales de la cultura occidental, es un hecho. El problema es que el último hombre, que es el hombre de fines del siglo XIX, aún siendo incrédulo sigue sosteniendo la religión como una costumbre justificada desde un punto de vista moral, que es lo que hace Kant al sostener que Dios es garantía del comportamiento moralmente bueno.
Nietzsche plantea la existencia de dos formas de nihilismo (no creer en nada), el nihilismo pasivo y el activo. El pasivo es el del último hombre, que descree del más allá pero sigue practicando la religión por costumbre. El activo, en cambio, admite que los viejos valores perdieron sentido y se los quita de encima, lo cual es una etapa previa y necesaria para crear valores nuevos. Lo que plantea Nietzsche, tomando las ideas de Darwin, es considerar al último hombre o al hombre contemporáneo como un puente, como una realidad que debe ser superada, como una etapa en el tránsito hacia el superhombre.
El superhombre elimina a Dios, porque sólo así puede llegar a ser infinito. El superhombre se aleja de la vida comunitaria y vive solo en medio de lo abierto (de la desprotección). El centro de consideración deja de ser el más allá, que es también identificado con el mundo de las ideas de Platón y con el imperativo categórico de Kant (una regla universal que se considera desligada de toda situación concreta).
Nietzsche dice que el superhombre deja de lado todo este mundo ilusorio que surgió de la divagación de hombres enfermos y pone el centro en la vida, más específicamente en el motor de la vida, que es la voluntad de poder. Esta es la tendencia a la auto-superación, que implica una desigualdad, porque algunos tienen que servir de escalón para que otros los superen apoyados en ellos. Nietzsche resume la historia de occidente en una metáfora que es la de las tres transformaciones del espíritu:
a) El camello, representa al último hombre que carga con el peso muerto de la religión y la moral. Sé caracteriza por el “yo debo”, siente su fuerza en la medida en carga pesos cada vez mayores. El camello se interna en el desierto, que representa la soledad. Ahí arroja la carga que lleva al descubrir que es un peso muerto y se transforma en león.
b) El león representa él “yo quiero”, el león es libre, necesita espacio, soledad, a todo el que se le acerca lo destruye, es libre de pero no libre para, es incapaz de sustituir los viejos valores por otros nuevos. El león se enfrenta al dragón, figura mítica imponente llena de escamas que brillan y resultan atractivas, seductoras. Esas escamas dicen yo debo. El león mata al dragón y se convierte en niño.
c) El niño, caracterizado por la inocencia, es un comenzar de nuevo, el niño juega y al jugar crea cosas que destruye para crear otras nuevas. Es inocente porque está más allá del bien y del mal y al jugar se da a sí mismo sus propios valores. El niño representa al superhombre. Mientras que el león dice no, al niño lo caracteriza un santo decir sí. Aquí notamos la diferencia con el pensamiento de Kierkegaard. Para éste no tiene sentido intentar volver a las infinitas posibilidades del estado de inocencia, pues eso sería locura, caer en las divagaciones libres de nuestra imaginación. Es lo que Nietzsche propone. Para este es necesario destruir lo que se crea para mantener la convicción de que ese es un producto de nuestra acción. La pérdida de esa conciencia llevó a reificar al Dios creado por nosotros como ideal humano, convertido por ello mismo en un peso muerto.
Nietzsche habla de la transmutación de los valores: Dice que la religión cristiana se basaba en la pobreza, la obediencia y la castidad porque renegaba de la vida y buscaba la salvación en un mundo trascendente. Nuestro nuevo dios, el superhombre, debe basar sus valores en todo aquello que favorezca el desarrollo de la vida. Así, a la pobreza Nietzsche contrapone un egoísmo que lleva al acrecentamiento de sí mismo, porque sólo cuando uno desborda de tanta abundancia es capaz de dar regalos. A la obediencia le opone la voluntad de dominio que caracteriza a los grandes hombres de la historia y sin la cual no habría evolución humana.
Finalmente, a la castidad contrapone la lujuria, como una manera de sumergirse, a través de la reproducción, en el devenir de la especie humana. El superhombre no carece de valores ni de criterio de valoración, sino que desplaza el centro de la valoración de Dios a la naturaleza y a la vida.
El eterno retorno de lo mismo: En Así Habló Zaratustra, hay un episodio en el cual Zaratustra camina solo y empieza a sentir un peso que le impide seguir y descubre un enano subido en sus hombros, ese enano representa la angustia que surge al pensar en la irreversibilidad del tiempo y en la muerte,
La voluntad de poder, de autosuperación sólo puede tener efecto hacia adelante, en dirección al futuro, y tarde o temprano se encuentra con la barrera de la muerte. No podemos desear más allá de nuestra propia muerte y eso parece quitar sentido a todas las empresas humanas.
En este momento Zaratustra se encuentra en una encrucijada y frente a él hay dos caminos divergentes e infinitos, uno hacia el pasado y el otro hacia el futuro. Nietzsche señala que si el número de hechos que pueden ocurrir es limitado pero el tiempo es infinito; todo lo que ocurre ahora tiene que haber ocurrido infinitas veces y volverá a ocurrir necesariamente. Pero como cada vez que ocurre un hecho ocurre exactamente igual que las otras veces, este hecho es en realidad uno solo y el mismo, con lo cual es el tiempo el que resulta ser circular, empezando y terminando en un mismo punto. De esta manera, al decidir qué voy a hacer ahora estoy determinando mi propio pasado y también el futuro, más allá de mi propia muerte. Al advertir esto yo voy a actuar como si lo que hago fuera a repetirse para siempre, y así el instante, sin dejar de ser temporal, adquiere carácter de eternidad. Hay que amar, entonces, lo que ocurre, como si el tiempo fuera la eternidad. Como en la repetición, esa imposibilidad de acuerdo con Kierkegaard, se logra así que el instante adquiera la importancia y la trascendencia que antes se atribuían al más allá.
BIBLIOGRAFÍA
Nietzsche, Así habló Zaratustra
Fink, La filosofía de Nietzsche
TebanuS