Karl Marx

October 23rd, 2005 by TebanuS

(1818-1883)

La herencia de Marx es hegeliana. Va a tomar de Hegel la dialéctica y va a desechar el idealismo. Lo que Hegel introduce de novedoso es considerar que la historia no es un caos, que tiene un sentido racional, y ve en la historia una manifestación de Dios en el mundo humano que va evolucionando y que es, al mismo tiempo, la forma en que Dios se conoce a sí mismo a través de los hombres. El desarrollo histórico sería básicamente cultural, se daría en el arte, en la religión y en la filosofía, y la estructura económica sería un mero sostén de este desarrollo. Además para Hegel el hombre es un ser libre y esa libertad se exterioriza en la forma de propiedad privada.


Marx va a decir que el sistema de Hegel es completo desde el punto de vista teórico. Hegel pretende haber resuelto todas las contradicciones de la realidad, e incluso de la realidad social. Hegel pensaba que la historia había llegado a su fin, pero Marx sostiene que esto no es así, porque el hombre es un ser histórico, porque si la historia ya hubiera acabado no habría hombres. Además hay un elemento de la realidad que se contradice con las afirmaciones de Hegel, ese elemento es el proletariado, porque el proletariado no tiene propiedad privada, o sea que para Hegel sus integrantes son hombres que no son hombres, puesto que la propiedad es la forma exterior de la libertad. Además, el proletariado no tiene acceso a la cultura, que es para Hegel lo característico del espíritu humano. Frente a Hegel, Marx propone analizar al hombre de carne y hueso, al hombre concreto en sus relaciones con los otros hombres y con la naturaleza.
Marx va a decir que la esencia del hombre es el trabajo, entendiendo el trabajo como la capacidad que tiene el hombre de producirse a sí mismo. A diferencia de los animales, que se adaptan al medio, el hombre modifica el medio adaptándolo a sus intereses, pero al hacer esto modifica sus condiciones de vida, con lo cual se modifica él mismo. El hombre, dice Marx, crea las condiciones de su propia vida. Además el trabajo humano se diferencia del animal en que es un trabajo libre, o sea entre la necesidad y su satisfacción el hombre interpone la idea, un proyecto cuya realización se vuelve más importante para él que la satisfacción de la necesidad.
El trabajo, dice Marx, es una objetivación, es realizar en el mundo objetivo la propia idea y de esa forma verse reflejado en la realidad, lo cual es una manera de humanizar la naturaleza. Para Marx el hombre es un animal genérico, lo cual significa tres cosas:
a) La idea que se hace de aquello que va a producir, es una idea general que agrupa a varios objetos en un mismo género, por ejemplo: mesa, silla, etc.
b) El hombre trabaja junto con otros hombres, la división del trabajo hace que este sea colectivo.
c) Lo que el hombre produce lo hace para toda la humanidad, a diferencia del animal que trabaja sólo para él y sus crías.

Cuando el trabajo deja de ser un fin en sí mismo y se convierte en un medio para satisfacer necesidades, eso que es la esencia del hombre es sentida como algo ajeno, impuesto por la necesidad, y en vez de trabajo libre se vuelve trabajo alienado.
Marx habla de formas básicas y derivadas de alienación. Las formas básicas son tres:

a) Alienación con respecto a la actividad, que consiste en que el hombre toma como propia la esencia de los animales, que es la satisfacción de las necesidades vitales: dormir, comer, reproducirse, y considera ajena las actividad que es propia del hombre: el trabajo. Como el trabajo se le impone como algo forzado, obligado por la necesidad, si se le permitiera no trabajar no lo haría. El hombre se considera realmente humano en el tiempo libre, cuando realiza actividades animales.
b) La alineación con respecto al objeto: al enajenarse, el trabajo se vuelve ajeno, se toma como algo impuesto. El producto del trabajo, en el cual el obrero plasma todo su ser (habilidades y conocimientos) no le pertenece, porque su dueño es el que posee los medios de producción, o sea el capitalista, el burgués. Entonces ese producto se le vuelve ajeno y hasta hostil, y cuanto más elaborado es el producto más se deteriora el trabajador, como si el producto de su trabajo absorbiera su ser y ese ser terminara perteneciéndole a otro, o sea que al volvérsele ajeno el producto de su trabajo, es el obrero el que se vuelve ajeno a sí mismo.
c) El verdadero actor social no es el individuo sino la clase. Si bien en el sistema capitalista el trabajador es libre, en realidad el trabajo que puede hacer depende de la clase social a la que pertenece.

Formas derivadas de la alienación: Marx dice que como la sociedad está sostenida sobre la base del trabajo, al alienarse el trabajo se alienan todos los aspectos de la vida humana, y habla de cuatro aspectos de esta alienación:
a. La alienación social
b. La alienación política
c. La religiosa
d. La filosófica

a) La alineación social: Las relaciones entre los hombres se convierten en relaciones entre cosas, y esas cosas son las mercancías. El hombre vale en tanto productor, comprador o vendedor de mercancías, o sea en vez de ser la mercancía un mediador entre hombre y hombre, son los hombres los que median entre las mercancías. El hombre es usado por la mercancía (fetichismo de la mercancía), es como si la mercancía tuviese vida y valiera por sí misma independientemente del uso que se le da. Por ejemplo las joyas, que no son útiles, valen mucho más que la comida.
b) Se da una separación entre las esferas de lo público y lo privado, entre el interés individual y el interés colectivo, y el Estado, que debería mediar entre los dos intereses, presenta el interés de unos pocos como si fuera el interés de todos
c) La religión es una imagen invertida de una realidad invertida. El obrero, el trabajador, sabe que no puede alcanzar la felicidad en esta vida, entonces se imagina una vida futura en la que va a ser más feliz. Cuanto peor haya estado en esta vida mejor estará en la otra. La religión actúa como una especie de analgésico y por eso Marx la llama “el opio de los pobres”. Es una imagen invertida de la realidad porque presenta a la verdadera realidad como un sueño y al mundo imaginario del mas allá lo presenta como verdadera realidad
d) Alineación filosófica: Marx dice que los filósofos pueden agruparse en dos corrientes: materialistas e idealistas. Históricamente los materialistas se ocupaban de contemplar una realidad que se sentían incapaces de modificar. Los idealistas, en cambio, no intentaban modificarla, porque la consideraban una mera apariencia producida por la actividad del espíritu. Tanto unos como otros creían que se podían resolver los conflictos reales con solo pensar en ellos. Marx dice que para eliminar las contradicciones reales es necesaria una praxis, una acción revolucionaria.

Marx empieza a trabajar el tema de la historia y considera que no sólo en el capitalismo, donde hay trabajo alienado, lo económico determina lo cultural, sino que eso pasa a lo largo de toda la historia de la humanidad, porque la sociedad es producto del trabajo del hombre. El trabajo es la parte material del hombre y constituye la infraestructura económica de la sociedad, que es lo que Marx llama estructura.
Todos los aspectos espirituales del hombre están influidos por esa infraestructura y forman lo que Marx llama superestructura ideológica: la ideología es un reflejo distorsionado de la realidad en la conciencia de los hombres, que sirve para legitimar esa realidad al darle apariencia de eternidad. La infraestructura económica está formada por fuerzas productivas y relaciones de producción, que integran juntas un modo de producción históricamente determinado (las fuerzas que producen las mercancías y las relaciones que regulan su intercambio).
La superestructura ideológica legitima las relaciones de producción en un determinado modo de producción, y está formada por el derecho, la religión, la filosofía, el sistema educativo, etc., todo lo que tiene que ver con las actividades intelectuales. Cuando las nuevas fuerzas productivas se desarrollan, tienden a modificar las relaciones de producción. Pero esas relaciones se resisten al cambio y para modificarlas es necesario derribar la superestructura que las legitimiza, reemplazarla por otra. Por ejemplo en la revolución francesa, las fuerzas de producción industriales chocan con las relaciones de producción feudales, legitimadas por la iglesia católica y por un sistema jurídico antiguo, que legislaba sobre la base de las relaciones feudales de vasallaje. La burguesía encabeza la revolución con el fin de modificar el sistema jurídico y político, para legitimar sus propios intereses, basándose en el derecho a la propiedad privada, considerada como un derecho humano inalienable. A falta de apoyo religioso, pues la religión atribuía el derecho del rey a gobernar a un mandato de Dios, la burguesía se apoyó en la filosofía iluminista, que desarrolló la idea de derecho natural.
Distinto es el caso de Inglaterra, estudiado por Marx en El Capital. En esta obra toma como punto de partida el análisis del concepto más abstracto en economía, que es el de mercancía, y encuentra en él todas las contradicciones del sistema capitalista. Marx plantea que la economía capitalista se sostiene sobre el intercambio de mercancías. Las mercancías son buscadas porque tienen un valor de uso, sirven para satisfacer una necesidad. El valor de uso de las mercancías es cualitativamente distinto, no podemos comparar el valor de uso de un alimento, con el valor de uso de la educación o de un cuadro. Pero el mercado se basa en le intercambio de mercancías y es necesario un criterio para establecer cuánta cantidad de mercancía de un tipo se necesita para obtener una mercancía de otro tipo. Esa proporción es lo que se llama valor de cambio y que no tiene nada que ver con su valor de uso. Lo único que podemos comparar entre mercancías distintas, es el trabajo que llevó obtenerlas, y ese trabajo se puede medir en función del tiempo. El valor de cambio de una mercancía, es el tiempo socialmente necesario para elaborarla.
Marx se pregunta de dónde obtiene su ganancia el capitalista, porque no es posible que en el mercado una mercancía valga más que la suma del costo de la materia prima y del costo de la fuerza del trabajo. La cuestión está en el pago que se haga de esa fuerza de trabajo. Lo que paga el capitalista al obrero no es la fuerza que emplea éste en hacer la mercancía, sino la fuerza necesaria para reproducir la fuerza que el trabajador emplea en hacer la mercancía. Dicho de otro modo, el capitalista hace trabajar al obrero 14 horas pero le paga sólo el tiempo correspondiente a lo que el hombre necesita para subsistir. La diferencia de lo que debería pagarle por su trabajo y lo que en realidad le paga para su subsistencia se llama plusvalía y es la ganancia del capitalista.

El tránsito del capitalismo al comunismo: Marx dice que así como el feudalismo contenía la semilla de su propia superación, es decir el capitalismo, de la misma manera el capitalismo debe dar lugar al comunismo. Con las máquinas en la industria hay un nivel de producción tal que lo único que determina la pobreza del proletariado, es la imposibilidad de acceder a esos productos porque pertenecen al dueño de los medios de producción, es decir al capitalista.
Entonces Marx dice que eliminando del medio al burgués, podría pasarse a una nueva forma de producción que sea una libre asociación de productores libres, en la cual cada uno se comportaría como individuo y no como un miembro de una clase, pudiendo elegir el trabajo que lo haga sentirse realizado sin estar movido por necesidades, por lo cual el trabajo dejaría de estar alienado y uno podría trabajar en un fabrica a la mañana, a la tarde ir de pesca y a la noche escribir, sin quedar reducido a la condición de obrero, de pescador o de escritor.
Terminada la alienación del trabajo se pasaría de la prehistoria a la historia. Este pasaje está garantizado por el hecho de que la clase social que hará la revolución futura carece de intereses de clase porque es desposeída, no tiene propiedad. Entonces, una vez liberada no va a buscar en el sojuzgamiento de alguna clase inferior, como lo hizo la burguesía en su momento, porque tal clase inferior no existe. De esta forma los intereses del proletariado se identifican con los de la humanidad.
Con respecto a la dictadura del proletariado, es propuesta como un paso intermedio para llegar al comunismo. La concentración de los monopolios en el capitalismo, llevaría a que la gente pida un control estatal de la industria, como pasó en la Alemania de Bismark. De esta manera, tomando el control del Estado los proletarios se quedarían con las industrias, permitiendo en un segundo momento la abolición de la propiedad privada y el pasaje al comunismo.

BIBLIOGRAFÍA
Marx, Manuscritos de 1884
Carpio, Principios de filosofía

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